miércoles, marzo 29, 2006

Princesas (2005)

Viendo esta película y viendo la película abajo comentada, el espectador crítico se dará cuenta de por qué nuestra industria cinematográfica está a años luz de la calidad del buen cine europeo y americano.

Con esto no quiero decir que Princesas sea una película mal hecha ni que Nathalie sea una obra de arte (ni la primera es un bodrio ni la segunda el sumun de la perfección).

Se trata de dejar constancia de como el cine español, ante un tema como es la prostitución, no es capaz de salir del el chabacanismo más castizo ni de presentar unos actores que sepan ir más allá de entonar las frasecitas de turno del guión sin aportar nada más a la interpretación.

Creo que la intención inicial de Fernando León con la película es el mostrar al espectador la crudeza de la prostución (al menos de un tipo, la de la calle) a través de la vida de una puta de anuncios de periódico. El caso es que el tema se mezcla con el de la inmigración ilegal y los malos tratos y acaba perdiendo el sentido original.

El resultado es una mezcolanza de temas que, como decía al principio, se presentan rodeados de ese estilo barriobajero (no se recrea en los desnudos pero los hay muy gratuitos, como el que aparece nada más empezar la película) tan frecuentemente utilizado en el cine de nuestro pais (creo que no se hace de otra forma pq no saben hacer las cosas mejor).

Intentaré poner un ejemplo sobre una película que habla del racismo y la xenofobia: American History X. La versión americana ahí está (quien no la haya visto, ya está corriendo al videoclub o al emule). La versión española pasaría por presentar tres sudacas muertos de hambre, cuatro tacos malsonantes, unas imágenes de la mierda (progremente utilizadas) de chabolas en las que viven, un poco de sangre y unas actuaciones en las que los actores no pasarian de entonar sus frases sin transmitir nada más alla al espectador ni con sus gestos, ni con sus cuerpos ni con su cars...vamos, estilo de actuación made in spain.

Esta crítica intenta ser un grito de impotencia ante el cine patrio, no ante la película en sí. Dentro de lo malos que son los actores españoles, se deja ver, no cae en la cutreza en que podría haber caido y entretiene con su guión más o menos creible. Lo mejor, mantiene el nivel más o menos toda la película. Lo peor, la actuación de los actores españoles.

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